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La Coctelera

La atención a la diversidad.

Al hilo del post anterior, hoy me han llegado noticias a través de la inspección de que ya no se lleva la integración escolar de los alumnos con "necesidades específicas de apoyo educativo". Ahora, la palabra de moda es inclusión. No está muy definido todavía, porque aún lo están pariendo, pero parece que lo de la inclusión es lo mismo de antes, pero ahora el apoyo se va a dar en clase en lugar de sacar al alumnado afuera. Mi primera intención ante la nueva parida ha sido irme al diccionario de la RAE y me he llevado una curiosa sorpresa. Os copio aquí lo que dice:

integrar.

3. tr. Hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo.

incluir.

1. tr. Poner algo dentro de otra cosa o dentro de sus límites.

La manía de cambiar de palabras por modas nos lleva a perder supuesta calidad. Mientras que la integración trata de que el alumno forme parte del grupo, parece que la inclusión va más por poner al alumno "dentro" del grupo, o dentro del aula, dando por supuesto que no forma parte del grupo ni la va a formar.

El caos de la atención a la diversidad va aumentando. Llegan instrucciones contradictorias, muchas veces las órdenes verbales de la administración contradicen totalmente la legislación vigente. La organización de un centro ya no es organización, sino disparate. La orden que se publicó en agosto de 2008 sobre atención a la diversidad dice, por ejemplo, que los alumnos de diversificación curricular tienen que estar repartidos por todos los grupos del nivel. Teniendo en cuenta que estos alumnos tienen un mínimo de horas fuera del grupo que oscila entre dieciseis y veintitantas, cuadrar esa mezcla desde un punto de vista organizativo es una autentica pesadilla, teniendo que repartir doce o catorce alumnos entre tres o cuatro grupos distintos y combinar los horarios de todos ellos. El principio de no discriminación nos está llevando a límites absurdos y está suponiendo de hecho la mayor de las discriminaciones, ya que se empeñan en recordar al alumno con dificultades que es un bicho raro al que hay que mantener como sea entre los "normales", aunque no avancen nada en absoluto y la distancia que los separa es cada vez mayor.

Pongamos otro ejemplo. Mi centro es un centro bilingüe. Por norma, los alumnos del grupo bilingüe se eligen por sorteo entre los que lo piden, con lo cual, no tiene por qué tratarse de alumnos esencialmente distintos de cualquier otro. Pese a ello, la normativa obliga a que formen parte de, al menos, dos grupos de referencia distintos, y eso teniendo en cuenta que tienen que recibir al menos las áreas lingúísticas por separado del resto (Primer Idioma, Segundo Idioma y Lengua Castellana) y también al menos dos áreas no lingüísticas que se imparten parcialmente en el primer idioma. Esto suma en total diecisiete horas fuera del grupo de referencia. Si a esto le añadimos el tiempo que los compañeros y ellos cursan asignaturas optativas, de libre configuración, refuerzos de materias instrumentales, etc., que se dan fuera del grupo de referencia, es posible que los alumnos estén junto a su grupo de referencia  ocho o nueve horas. Si a esto añadimos desdobles en matemáticas, quitamos cuatro horas más. Al final, es posible que el alumno esté con su grupo de referencia en Música y en Educación Física. O sea cuatro horas a la semana. Yo no se de donde va a salir la cohesión que necesita un grupo para mejorar la convivencia. Estas cuatro hora son una batalla campal, porque unos viajan más que otros, o  son privilegiados, o marginados, o chulos, o les tengo rencor porque yo no tuve suerte en el sorteo, o...

Yo no estoy en contra de la integración, sino todo lo contrario. Mi campo de trabajo es precisamente la integración, y creo firmemente en ella. Pero, como siempre, la administración se preocupa más por lo "políticamente correcto" que por otra cosa, así que se preocupa más por quedar bien que por el bienestar de los alumnos. Considero que hay que integrar a todos los alumnos todo lo posible, pero sin olvidar nunca que nuestro marco de referencia es lograr el desarrollo integral del alumno al máximo nivel posible, y no el que esté en un sitio u otro.

 

El lenguaje machista y la discriminación en la educación

Tenemos que acabar con el lenguaje machista, con el lenguaje racista, con cualquier lenguaje discriminatorio. La realidad da igual.
Siempre nos han dicho que el lenguaje nos ayuda a desarrollar el pensamiento y la inteligencia, pero estamos estirando ésta idea hasta un extremo absurdo.
Recientemente una ministra planteaba una metedura de pata típica cuando decía miembros y miembras. Entre las opciones que nos recomienda la Junta de Andalucía para evitar el machismo en el lenguaje se habla de citar los dos géneros (profesores y profesoras, alumnos y alumnas) o la utilización de genéricos como profesorado, alumnado. Si llevamos el razonamiento al limite del absurdo que tan de moda sigue estando, podemos recordar que la palabra profesorado es masculina (el profesorado), así que quizás también deberíamos decir la profesorada, o la alumnada.
La verdad es que nuestro lenguaje se está volviendo caótico y absurdo, con continuas repeticiones que lo convierten en confuso. Veamos un simple ejemplo: "Aviso a los profesores y profesoras: decid a vuestros alumnos y alumnas que sus padres o madres o tutores o tutoras legales deberán acudir a recoger las calificaciones".
Lo peor de todo, es que nada de esto mejora en absoluto el problema de las discriminación de la mujer en nuestra sociedad. La mujer sigue marginada, cobra menos por término medio, se la respeta menos profesionalmente, necesita demostrar más que un hombre para que se le considere lo mismo, hay muchas menos mujeres en cargos de dirección, e incluso cuando hay paridad en un gobierno, normalmente las mujeres ocupan las carteras "menos relevantes", de menos peso específico. Y nada de todo eso mejora, pero eso si, ¡que respeto al hablar!
Tenemos que decir a las mujeres que van a cobrar menos, se les va a reconocer menos, van a tener menos responsabilidad, pero eso sí, nunca se nos olvidará decir el femenino cuando pasamos de ella.
Con el lenguaje racista pasa lo mismo. Hablamos de magrebíes porque es una total falta de respeto llamarles moros, e incluso marroquíes o árabes. A los negros ahora se les llama sub-saharianos, aunque hayan nacido en murcia. También hablamos de hombres de color en lugar de hablar de negros. A mi eso me recuerda la historia que se contaba sobre un "negro" al que un "blanco" llamó hombre de color, y el "negro", muy enfadado, le contestó: "de color serás tu, que eres colorado. Yo lo que soy es negro".
Todo esto viene a cuento con que las personas "de color" o raza distinta siguen siendo vistos con recelo, mal pagados, maltratados en la calle, pero eso sí, procurando no ofenderlos al hablar.
Podemos ver el mismo tema con las "discapacitados".Si tomamos el "discapacitado psíquico", podemos ver la evolución de la palabra. Se comenzó utilizando términos como tonto, idiota, pero eso era un insulto, así que inventamos otros, como subnormal, porque su inteligencia estaba por debajo de lo normal, pero eso es un insulto, así que buscamos otra palabra, en este caso inválido: no válido. Claro, también es un insulto. Después inventamos discapacitado mental, pero suena a insulto (menos capacitado); aún así pasamos a discapacitado psíquico, porque lo de psiquico parece dar prestigio. Como nos sigue pareciendo peyorativo, las autoridades educativas inventan un nuevo término: sujeto con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad psíquica. La verdad es que la estulticia no ha llegado a su fin. Sigue siendo un insulto, pero han trabajado mucho para que no lo parezca. De todas formas, en poco tiempo ya se ha convertido en peyorativo también, así que la última ley lo vuelve a cambiar. Ahora son alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo. Con ello se sigue la tendencia iniciada en los colegios de llamarlos sencillamente alumnos de apoyo, ya que hay más alumnos que necesitan apoyo y los deficientes se diluyen entre la masa y los padres se sienten menos avergonzados ante los demás.

El problema en este caso es que todo el mundo piensa que el alumno con necesidades específicas de apoyo educativo asociado a discapacidad psíquica (vaya chorrada de nombre) es menos valioso, menos útil en una sociedad que nos mide por nuestra productividad, así que no importa el nombre que se les ponga. Se les sigue despreciando los llamemos como los llamemos.
La única postura razonable en España parece ser la de la ONCE, que ha decidido pasar de los distintos nombres que se les daba e intentan incidir en lo realmente importante: da igual como se le llame. Un ciego es una persona tan útil socialmente, tan válida y tan valiosa como cualquier otra persona. No importa llamarse ciego, porque un ciego es una persona como otra cualquiera.

Considero que el camino va por aquí. Los nombres se convierten en peyorativos porque el concepto subyacente es peyorativo para la mayor parte de la sociedad. Por esto, no importa el nombre que le demos o el lenguaje que usemos. Pasará a ser peyorativo rápidamente. Deberíamos ir en una dirección completamente distinta. Lo que tiene que dejar de ser peyorativo es el concepto, no el nombre, pero eso es más complicado, más caro, más difícil, así que pasaremos de cambiar los conceptos y seguiremos cambiando el nombre cada dos o tres años.

El programa de calidad para los centros escolares y la huelga

Ante la convocatoria de huelga para el próximo día 21 de mayo por  parte de algunos sindicatos de enseñanza, he recibido un artículo de opinión del secretario provincial de mi sindicato (que por cierto, no se para que lo pago), que está en contra de la huelga, recordandome que el programa de calidad es únicamente una más de muchas medidas para mejorar la calidad de la educación en Andalucía. Dice que han acordado con la Consejería de educacíon que no se hará ningún cambio importante sin pactar con el profesorado, pero claro, al hablar del profesorado se refiere a los sindicatos, y, lamentablemente yo no me siento representado ni siquiera por el sindicato que pago. Por desgracia, los sindicalistas solo visitan los centros para traernos un bolígrafo cutre y un calendario con publicidad una vez cada cuatro años, cuando hay elecciones sindicales.

Dice que entre las medidas de mejora está la de que los centros educativos puedan concretar sus modelos de funcionamiento propios. Lo que se le olvida decir es que en toda la nueva normativa que efectivamente dice que el centro tendrá autonomía para organizar su trabajo de forma flexible, atendiendo a todas las necesidades habidas y por haber de los alumnos, dice también claramente que el centro tendrá que hacer todo eso con los recursos que tenga disponibles, sin que en  ningún caso pueda pedir más, incluso aunque a la propia administración le parezca una maravilla lo que quiere hacer.

Tambien nos recuerda que otra medida es reducir el número de alumnos por aula en 600 centros de primaria y 300 de secundaria. Esta medida está muy bien, pero ya han anunciado que estos recursos extras irán a parar prioritariamente a los centros que se han acogido al programa de calidad.

Termina diciendo que muchos centros no se han acogido al programa de calidad quizás porque no se ha sabido explicar suficientemente el marco de actuaciónes en que tiene sentido el decreto o porque han pesado frustraciones acumuladas o porque han faltado los argumentos y ha sobrado la demagogia.

A mi me gustaría decirle desde aquí a nuestro secretario provincial que sí, que ha pesado la frustración acumulada, la frustracion de quienes como yo, tenía a los diez años ya  muy claro que quería dedicarme a enseñar, y he acabado a los cuarenta y tantos en un hibrido entre domador de leones y guardián de prisiones. La frustración de quien amando la enseñanza, le ha tenido que aconsejar a su hijo de dieciocho años, que quería estudiar algo que le permita enseñar, que no se le ocurra, que esto ni es enseñanza ni es nada, por muchas vacaciones y muy buen horario que tenga. La frustración de pensar que ninguna medida de las que ha impuesto la administración para mejorar la calidad de la enseñanza va a servir para nada. Porque en los últimos años hemos visto llegar mucho dinero y muchos recursos a los centros. Muchos más de los que había hace veinte años, cuando yo llegué. Y los resultados empeoran en vez de mejorar.´

El rechazo de la mayoría de los centros al programa de calidad, a pesar de que se podían ganar 3.500€ sin hacer prácticamente nada y hasta 7.000€ haciendo poco más, debería hacer pensar a la administración que a lo mejor el problema es que la mayoría de nosotros ya estamos haciendo todo lo que sabemos y podemos para mejorar, a pesar de que sirva de tan poco. Quizás por esto, tenemos la sensación de que quieren sobornarnos para maquillar los resultados, porque muchos pensamos que en el marco actual, y mientras éste no cambie, la unica forma de mejorar los resultados sea maquillandolos.

Y nos han pisado tantas veces la dignidad, nos queda tan poca, que no estamos dispuestos a malgastarla por dinero.

Un saludo.

El profe.  

¿Políticos, politiquillos o politicastros?

Dice el diccionario de la RAE que politicastro es:

1. m.despect. Político inhábil, rastrero, mal intencionado, que actúa con fines y medios turbios.

Realmente yo no se a que categoría pertenecen la mayoría de nuestros políticos, pero lo que tengo cada vez más claro es que en el ámbito del que me ocupo en este blog los políticos son desde luego inhábiles, aunque no me atrevería yo a asignarles el resto de la definición. Pienso que la mayoría de nuestros políticos no son mal intencionados, pero el tema educativo lo están manejando con bastante torpeza.

Siempre he creido que el sistema democrático es el mejor de los sistemas posible, pero, por su propia naturaleza, adolece de algunos problemas difíciles de solventar, y el principal de ellos es que, al elegir a nuestros representantes cada cuatro años, es dificil que se preocupen por soluciones que se verán dentro de muchos años, ya que no les servirán para ganar las próximas elecciones.

En el tema educativo, por desgracia, los resultados de las medidas que se toman, pueden verse realmente al cabo de veinte años. Por ello, la mayoría de las veces los politicos prescinden de este tipo de medidas y se contentan con otras que, aunque sean poco o nada efectivas, les sirvan para hacerse las fotos antes de cuatro años.

Para colmo, en un tema del que depende el futuro individual de cada nuevo ciudadano y del país en general, los dos "grandes" partidos españoles, no es que no sean capaces de ponerse de acuerdo (no son capaces de ponerse de acuerdo en casi nada), sino que ni siquiera contemplan la posibilidad de que sea necesario.

Acabamos de asistir a un debate parlamentario para elegir presidente del gobierno y se han ofrecido muchos pactos, pero por desgracia, sobre educación ninguno.

Los últimos gobiernos de los dos partidos se han dedicado a desmontar las leyes de educación del gobierno anterior porque eran del otro partido, y no porque fueran buenas o malas. Y así nos va. Caos. Asignaturas que nadie sabe quien tiene que darlas, errores en la distribución horaria de algunos cursos que no tienen solución porque están escritos en varias leyes, y un largo etcetera de disparates.

Los futuros profesores de secundaria que se examinan próximamente están desquiciados porque no hay forma de averiguar que legislación estará en vigor y cual estará derogada en el momento en que se examinen, a causa de la avalancha de Reales Decretos, Decretos, Ordenes, Instrucciones, borradores de normas (porque no da tiempo a sacar la norma: vease la regulación de las pruebas de acceso a la FP de este año en Andalucía) que intentan parchear los desajustes legales ocasionados por las prisas (no vaya a ser que gane otro y anule lo que he hecho).

Y como muestra un botón. El gobierno nacional (¿estatal?,¿central?, ¿español?) ha empezado a publicar los reales decretos que regulan los nuevos ciclos formativos de la formación profesional al amparo de la Ley Orgánica de Educación, indicando en los primeros reales decretos que su implantación comenzaría en el curso 2008/2009. Parece ser que se han dado cuenta del disparate porque las comunidades autónomas no tenían tiempo para desarrollarlos y en los más recientes se habla ya de 2009/2010.

Pero claro, como está escrito, algunos deben comenzar el próximo curso. ¿Como? Nadie lo sabe. Luego dirán que el sistema no funciona.

Esto es solo un botón. Si lo miramos con calma podríamos poner una mercería.

Desde aquí, aunque sé que no servirá para nada, quiero pedir a los ¿políticos? que en temas educativos, se paren, se sienten, discutan todo lo necesario, tarden lo que tarden, y hagan una ley marco que regule el sistema educativo gane quien gane las elecciones, que dejemos de estar a los caprichos del último en llegar, y después que nos dejen tranquilos veinte o treinta años para ver si el sistema acordado es bueno o malo.

 

La Ley de Educación de Andalucía (LEA)

El chauvinismo de los políticos parece que sirve para ganar votos. Tras un periodo larguísimo en el que hemos visto borradores y documentos para opinar (no se sabe muy bien para qué opinamos si no nos hacen ningún caso), el parlamento andaluz ha aprobado la LEA (Ley de Educación de Andalucía), así con mayúsculas en las iniciales para recalcar la fatuidad del gesto. No se puede negar que les ha quedado bonita. Vacía, pero bonita.

En general, y con muy pocas excepciones, se limita a tres cosas: por un lado a copiar descaradamente la normativa nacional (principalmente la LOE), por otro a decir que la mayoría de los asuntos se determinarán reglamentariamente (porque tienen poca sustancia para ser objeto de una ley) y por ultimo a varias declaraciones de intenciones (esa es la parte bonita) tan rimbombantes como imprecisas, que parecen más destinadas a quedar bien que a mejorar la situación real del sistema educativo, ya que es imposible ver como se concretan en la realidad.

Para colmo, el único desarrollo importante que hemos visto hasta ahora es aquello de que los centros puedan crear un proyecto de calidad y sus profesores cobrarán unos miles de euros más que el resto si consiguen unos "objetivos" fijados por el centro y la administración, y que sólo ha conseguido dividir al profesorado entre los que piensan que, aunque no va a servir para nada, unos miles de euros siempre vienen bien, y los que consideran que la administración está intentando pagar para que se "mejoren" los resultados artificialmente y se sienten menospreciados porque la administración parece opinar que si no les pagan mas que ahora, no van a hacer bien su trabajo.

Bueno, también conozco a unos pocos que piensan que esto va a servir para algo, pero son los menos.

La administración andaluza podría dedicar su tiempo mejor a averiguar las causas reales del fracaso del sistema educativo (que yo pienso que no tienen nada que ver con las medidas que se toman), y a tomar mediadas realmente efectivas (que las hay) para mejorar el sistema a medio y largo plazo (aunque no se puedan ver los resultados antes de las próximas elecciones), aunque esa es otra historia que trataremos en otro post.

Sobre la responsabilidad

En esta sociedad de consumo, para poder mantener el nivel de vida al que nos hemos ido acostumbrando, cada vez es más frecuente que ambos progenitores en una familia tengan que trabajar, a menudo con horarios muy largos o muy poco compatibles con la vida familiar.

A esto se une una especie de dejación de funciones que se ha ido instaurando en la sociedad, según la cual todos vamos dejando nuestras responsabilidades en nuestros colegas, en nuestros jefes, subordinados, en nuestros familiares, en nuestros amigos,...  "Si las cosas funcionan es gracias a mí, si fallan es culpa de algún otro".

Educar a los hijos es una tarea dura, ingrata y, a menudo, dificil. Todos estamos cansados. Por ello, últimamente se observa una tendencia creciente a ejercitar la dejación de funciones en la educación de nuestros hijos. Ámbitos que antes se consideraban estrictamente familiares en su formación (higiene, buenas maneras, respeto a los mayores,cumplimiento de nuestras obligaciones,...) se van delegando cada vez más a menudo y con mayor fuerza en la escuela.

Si los niños van bien en la escuela, estupendo. Le demuestro mi cariño con regalos, porque no tengo tiempo para más, y ya está. Si van mal en la escuela, también le demuestro mi cariño con regalos porque no tengo tiempo para otra cosa y lo pongo en clases particulares para que ellos se hagan responsables de que el niño vaya bien ("...pues para eso le pago las particulares"). Si ni aún así el niño va bien, la culpa es de todos menos mía: "Los maestros le tienen manía", "el de particular no vale", etc. Cuando las actividades del niño empiezan a rozar lo delictivo, lo justifico: " Si el otro le ha mirado mal, es normal que le de dos puñetazos; lo que pasa es que le tenéis manía". "Tampoco es para tanto, sólo ha quemado tres ordenadores". " Si él no quiere cambiarse de sitio, ¿por qué lo quiere obligar la maestra? Es normal que la llame puta". Mi hijo... imposible. Eso ha sido otro y habeis 'culpado' con él". y la mejor de todas: "Mi hijo nunca miente". (Todas estas frases las he oido a padres reales en el instituto).

Incluso las clases particulares están degenerando en general, ya que se les exíge que, a cambio de lo que se pague, el niño vuelva a casa, no sabiendo más, sino con los deberes y el estudio hecho (otra vez eludimos la responsabilidad de obligarlo a hacerlo en casa). Como en una hora esto es imposible y si no lo consiguen, los padres buscan otro profesor particular, muchos de ellos han optado por hacer los deberes del niño en la pizarra o en una hoja sin ninguna explicación y el niño se limita a copiarlos. Así no perdemos clientes. Eso sí, el niño no aprende nada, pero todos lavamos nuestra conciencia. El padre paga para que haga los deberes y los deberes están hechos. Luego, en la escuela lo suspenden porque le tienen manía: "Eso es que le teneis manía, porque el de particular dice que sabe mucho."

También los profesores vamos dejando nuestra responsabilidad poco a poco. En una ocasión oí a un compañero decir al Jefe de Estudios del centro: "El alumno pepe, de 3º A, no trabaja en clase. ¿Que vas a hacer?" La respuesta a esto debería haber sido: ¿Qué has intentado hacer tú? Cada vez es más frecuente oir a compañeros decir: "yo explico el tema, el que quiera que atienda y el que no...." Otra forma de eludir la responsabilidad. "Los alumnos no trabajan y el director no hace nada". Otra más. En los grupos con mal comportamiento tendemos a buscar responsables externos en lugar de buscar soluciones. Muchas veces, sobre todo en enseñanza obligatoria, se traspasa la responsabilidad al profesor-tutor: "No hay quien aguante a tus niños. ¿Que vas a hacer?" Al pobre tutor el grupo le ha tocado por sorteo o casi, y bastantes problemas tiene ya en sus propias clases. Pero así todos eludimos nuestra responsabilidad traspasandola al tutor o al equipo directivo.

Dice un antiguo aforismo: "Entre todos la mataron y ella sóla se murió". Si cada uno de nosotros: padres, familias, profesores, autoridades, políticos, etc. no empezamos a asumir nuestras respectivas responsabilidades, el resultado puede ser terrible.

Estamos creando una generación completa de niños irresponsables que nunca podrán ser adultos responsables. Desgraciadamente, todos veremos pronto a que tipo de sociedad nos conduce esto.

Desde luego, todo lo que antecede es solo la opinión de un humilde docente ignorante. Me gustaría mucho conocer la vuestra, por lo que agradeceré vuestros comentarios.

Mejorar la educación en España

Hoy os quiero hablar de la educación en España, desde el punto de vista de un simple profesor de secundaria, harto ya de que los políticos se peleen cada cuatro años por si se dan clases de religión o no, o con cuanto se subenciona a la enseñanza privada, olvidandose siempre de los problemas reales de la educación.

Nuestros alumnos están aburridos y completamente desmotivados y los profesores, el que más y el que menos, quemado. En Andalucía decidieron adelantar una exigencia de la última (por ahora) ley de educación y empezaron a hacer las pruebas "de diagnóstico" al principio de este curso. Muchos pensamos que por fin teníamos una oportunidad para que los políticos vieran la realidad de la educación.

Hicimos las pruebas con fiabilidad, sin ayudar a los alumnos, para que los resultados fuesen reales, y la conclusión a la que llegan los políticos, es que la educación está muy mal y que los profesores tienen que hacer algo. Para ello, envían a los inspectores para que pidan a los profesores... mas papeles; nos avasallan con conferencias, charlas y reuniones; y yo, cada vez tengo más la sensación de que los políticos no quieren solucionar los problemas, sino sólo taparlos o enterrarlos en una montaña de papel, de informes y de programaciones.

Yo no llevo demasiado tiempo en la enseñanza, pero ya he vivido bajo la Ley General de Educación, LOECE, LODE, LOPEGE, LOGSE, LOCE, LOE, y seguramente me olvido de alguna. Pese a tantos cambios, hasta ahora nunca ha preguntado ningún político a ningún profesor que yo conozca (y conozco muchos), cuales son los problemas de la enseñanza ni cuales podrían ser sus soluciones.

No digo que yo tenga la solución, pero quizás preguntando a los realmente implicados (profesores, alumnos, padres, empresas...) se podría diseñar un sistema educativo que mejorase la calidad de vida de nuestros alumnos en el futuro, en lugar de enterrar en papeleo a los profesores y permitir que los alumnos se quemen hasta el punto del abandono en un alto porcentaje.

Sobre los padres y la educación

Cuando los alumnos nos llegan a secundaria sin saber leer ni escribir (cosa que sucede a menudo), decimos que no se explica qué han hecho los maestros en primaria. Cuando los alumnos llegan muy mal a primaria, el comentario habitual es preguntar que habrán hecho los maestros en Educación Infantil. Cuando los alumnos llegan a Infantil insoportables, los maestros dicen que vienen fatal de casa.Por supuesto, en la universidad se quejan de lo mal que vienen los alumnos de secundaria. Para ilustrar este proceso quiero contar algo que me ocurrió una vez:

Siendo yo tutor, tenía un alumno en mi tutoría que solo se relacionaba con los demás con insultos y ofensas. Su vocabulario diario casi se limitaba a términos como cabrón, puta, etc. Desesperado de no conseguir cambiar esto pese a los muchos intentos (charlas, castigos, etc) decidí ponerme en contacto con la familia para ver si ellos podían hacer algo. Llamé a los padres a una cita de tutoría y vino sólo la madre. Le expliqué cual era el problema, y la madre, muy indignada con su hijo, me dijo: "...Pues yo no sé donde lo escucha el hijo de puta éste, porque en la casa no es."

Un saludo
Profesecundaria.