Al hilo del post anterior, hoy me han llegado noticias a través de la inspección de que ya no se lleva la integración escolar de los alumnos con "necesidades específicas de apoyo educativo". Ahora, la palabra de moda es inclusión. No está muy definido todavía, porque aún lo están pariendo, pero parece que lo de la inclusión es lo mismo de antes, pero ahora el apoyo se va a dar en clase en lugar de sacar al alumnado afuera. Mi primera intención ante la nueva parida ha sido irme al diccionario de la RAE y me he llevado una curiosa sorpresa. Os copio aquí lo que dice:
integrar.
3. tr. Hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo.
incluir.
1. tr. Poner algo dentro de otra cosa o dentro de sus límites.
La manía de cambiar de palabras por modas nos lleva a perder supuesta calidad. Mientras que la integración trata de que el alumno forme parte del grupo, parece que la inclusión va más por poner al alumno "dentro" del grupo, o dentro del aula, dando por supuesto que no forma parte del grupo ni la va a formar.
El caos de la atención a la diversidad va aumentando. Llegan instrucciones contradictorias, muchas veces las órdenes verbales de la administración contradicen totalmente la legislación vigente. La organización de un centro ya no es organización, sino disparate. La orden que se publicó en agosto de 2008 sobre atención a la diversidad dice, por ejemplo, que los alumnos de diversificación curricular tienen que estar repartidos por todos los grupos del nivel. Teniendo en cuenta que estos alumnos tienen un mínimo de horas fuera del grupo que oscila entre dieciseis y veintitantas, cuadrar esa mezcla desde un punto de vista organizativo es una autentica pesadilla, teniendo que repartir doce o catorce alumnos entre tres o cuatro grupos distintos y combinar los horarios de todos ellos. El principio de no discriminación nos está llevando a límites absurdos y está suponiendo de hecho la mayor de las discriminaciones, ya que se empeñan en recordar al alumno con dificultades que es un bicho raro al que hay que mantener como sea entre los "normales", aunque no avancen nada en absoluto y la distancia que los separa es cada vez mayor.
Pongamos otro ejemplo. Mi centro es un centro bilingüe. Por norma, los alumnos del grupo bilingüe se eligen por sorteo entre los que lo piden, con lo cual, no tiene por qué tratarse de alumnos esencialmente distintos de cualquier otro. Pese a ello, la normativa obliga a que formen parte de, al menos, dos grupos de referencia distintos, y eso teniendo en cuenta que tienen que recibir al menos las áreas lingúísticas por separado del resto (Primer Idioma, Segundo Idioma y Lengua Castellana) y también al menos dos áreas no lingüísticas que se imparten parcialmente en el primer idioma. Esto suma en total diecisiete horas fuera del grupo de referencia. Si a esto le añadimos el tiempo que los compañeros y ellos cursan asignaturas optativas, de libre configuración, refuerzos de materias instrumentales, etc., que se dan fuera del grupo de referencia, es posible que los alumnos estén junto a su grupo de referencia ocho o nueve horas. Si a esto añadimos desdobles en matemáticas, quitamos cuatro horas más. Al final, es posible que el alumno esté con su grupo de referencia en Música y en Educación Física. O sea cuatro horas a la semana. Yo no se de donde va a salir la cohesión que necesita un grupo para mejorar la convivencia. Estas cuatro hora son una batalla campal, porque unos viajan más que otros, o son privilegiados, o marginados, o chulos, o les tengo rencor porque yo no tuve suerte en el sorteo, o...
Yo no estoy en contra de la integración, sino todo lo contrario. Mi campo de trabajo es precisamente la integración, y creo firmemente en ella. Pero, como siempre, la administración se preocupa más por lo "políticamente correcto" que por otra cosa, así que se preocupa más por quedar bien que por el bienestar de los alumnos. Considero que hay que integrar a todos los alumnos todo lo posible, pero sin olvidar nunca que nuestro marco de referencia es lograr el desarrollo integral del alumno al máximo nivel posible, y no el que esté en un sitio u otro.